16.11.11

De morado...


Hace un año el propósito fue volver a comenzar.

Incipiente vida en un lugar desconocido, principios de algo a lo que jamás me había enfrentado, cimientos de una vida conjunta que me atemorizaba demasiado, reencuentro con aquella mujer que se había olvidado de si misma y de sus principios, pues la vida en su vorágine, la había hecho caer hasta lo más profundo.
Hace un año la esperanza de una vida que renace, me dio fuerzas para soportar cosas que jamás habría esperado.

Un trabajo que se volvió una eterna promesa, una ciudad que se convirtió en una trampa, un espejismo de tranquilidad que se transformo en batalla de supervivencia, una familia que después de tantos golpes se despedazaba a grandes trozos cada segundo.
Muchas veces me di por vencida, muchas otras pelee batallas que nadie más comprendía. Pero la última pelea la he ganado, aún cuando el año ya expirando, me embistió con su última trastada.

Han sido ya muchos años de lucha sin descanso, pero este año, encuentro entre los escombros de esta larga guerra contra mi misma, los cimientos que forjarán la felicidad tanto añorada.

Lo perdí todo y lo recupere, puedo hacerlo mil y una veces más…
Este año el propósito no fue volver a comenzar, este año el propósito es recolectar todo aquello que he sembrado.

Hace un año cerré un círculo vicioso que me estaba destruyendo.

Me enfrente a todos mis demonios uno por uno y uno por uno los fui poniendo en su lugar, no los he destruido porque no sería nada sin ellos, pero han sido domados y cada uno me ha dado un poderoso obsequio que me ayudará a seguir.

He aprendido a cerrar la boca cuando es necesario, pero sin cambiar mis opiniones, ni mi forma de pensar.

He aprendido a respetar la ignorancia y la cerrazón de aquellos, que creyendo que todo lo saben, no abren los ojos para ver que en este mundo, siempre hay algo más.
He aprendido a tolerar a los intolerantes.

He aprendido que siempre se debe dar una segunda oportunidad.

He aprendido que hay batallas que no vale la pena luchar.

He aprendido que no puedo traer luz a aquellos que no quieren ver.

He aprendido a aprender, de aquellos de quienes jamás esperamos aprender algo.

He aprendido que perdonar me ha hecho más fuerte que seguir odiando.
He aprendido a ponerme en los zapatos del otro antes de juzgar.

He aprendido a ver más allá de mi misma, y me he convertido en un ser preocupado por los demás, porque he entendido por fin, que somos todos parte de un algo que se traduce a si mismo como la vida misma.

Pero lo más importante que he aprendido este año, ha sido que no importa cuan negra sea la noche, siempre habrá un hermoso amanecer que espera para alumbrarnos. Sé hoy que todo cuanto haga siguiendo a mis principios y a mi corazón será bueno porque soy sincera conmigo misma y por lo tanto, con aquellos a quienes amo.

No oculto nada, no debo nada. Eso para mi es paz.

El mundo seguirá girando y seguiremos dando vueltas y estaremos arriba y abajo, pero son los vínculos afectivos, ya sea familiares o amistosos, aquellos lazos que formamos porque nuestro corazón siente la confianza de abrirse y regalarse ante otro corazón, son esos lazos, los que nos hacen fuertes y nos ayudan a tejer una red que nos hará seguir adelante.

Este año me he vestido de morado porque significa transición. Este año dejo por fin de vivir una adolescencia tardía para convertirme en el adulto que tanto he temido ser.

Y no por eso deja mi alma de ser joven, y no por eso dejo de sonreír, brincar, gritar, bailar y cantar ante la menor provocación. Solo significa que este año estoy lista para convertirme en aquello, que eso que llamamos destino, tiene deparado para mi.

Este año el propósito es claro, hacer crecer los cimientos, recolectar los frutos, disfrutar cada ves más esta vida que se va tan rápido.

Este año habrá más cambios, etapas difíciles y soledades que angustian, pero este año y el que sigue, es la transición que nos llevará a nuestros destinos finales.

Yo no se nada de astrología, pero he sabido seguir a mi corazón y nunca se ha equivocado. Afrontemos hoy el cambio, dejémonos llevar por lo que dice nuestro interior y encaminémonos sin miedo al maravilloso viaje que significa estar vivo.